Universidad Francisco Marroquín de Guatemala (UFM)
Universidad Francisco Marroquín
Sobre la UFM de Guatemala
La Universidad Francisco Marroquín es una institución privada, laica, no lucrativa y coeducacional fundada el 12 de agosto de 1971 por miembros del Centro de Estudios Económicos y Sociales (CEES), un think tank fundado en 1958. Su nombre rinde homenaje a Francisco Marroquín, el primer obispo de Guatemala y el primer prelado ordenado en América, figura del siglo XVI reconocida por su defensa de los derechos de los indígenas.
Lo que hace única a la UFM en el mundo es su misión fundacional: «la enseñanza y difusión de los principios éticos, jurídicos y económicos de una sociedad de personas libres y responsables». Esto se traduce en que todos los estudiantes, sin importar su carrera, deben cursar materias de Economía y Filosofía del Centro Henry Hazlitt (CHH), lo que garantiza una formación en pensamiento crítico y economía clásica que no existe en ninguna otra universidad de la región.
En 2003 adoptó el modelo socrático de enseñanza: los salones se convirtieron en mesas redondas donde profesor y alumnos forman parte activa del diálogo. En 2009 la Mont Pelerin Society se reunió en la UFM, y la universidad colabora con el Mises Institute, el Cato Institute y la Red Atlas. En 2022 su Facultad de Medicina fue la primera en Guatemala en recibir acreditación internacional del Consejo Mexicano para la Acreditación de la Educación Médica (COMAEM), homologada con los requisitos de la Educational Commission for Foreign Medical Graduates (ECFMG), lo que facilita la convalidación en Estados Unidos.
La diferencia UFM con el resto de universidades
Lo que no encontrarás en ninguna otra universidadEn la UFM, sin importar si estudias Medicina, Arquitectura, Derecho o Diseño, todos los estudiantes cursan obligatoriamente materias del Centro Henry Hazlitt (CHH) — cursos de Economía y Filosofía que exploran los principios de la libertad individual, el mercado libre y el pensamiento político clásico. No es una opción: es parte del ADN de cada carrera.
El aula socrática — en mesa redonda, con profesor y alumnos a igual nivel — reemplazó las clases magistrales desde 2003. El objetivo no es memorizar: es aprender a pensar, a cuestionar, a defender ideas con argumentos. Los textos con frecuencia están en inglés, por lo que se espera que los estudiantes tengan competencia en ese idioma.
